kata

Más sobre Kata . . .

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Autor: Patrick McCarthy

Fuente: https://karateyalgomas.com/2017/09/22/mas-sobre-kata/

Para un principiante de Karate-do, el kata es el vehículo a través del cual se aprenden por primera vez los principios centrales de la defensa personal. Si hay algo más a ser descubierto más allá eso, es algo que sólo se manifiesta tras intenso estudio y miles y miles de repeticiones; una práctica que le obliga a uno a dirigir su atención hacia el interior. Miyamoto Musashi, un samurai bien conocido del Japón feudal, al describir el ritual del kata, escribió una vez: “Senjitsu no keiko Tan To ii, Banjitsu no keiko Rento Yu” (“1.000 días para forjar el espíritu, 10.000 para pulirlo”).
Los profesores sabios advierten a menudo que cuando el espíritu de repetición no se cultiva adecuadamente o, incluso peor, se pierde, el ritual del kata se vuelve tranquilo, incluso aburrido. Una expresión popular entre los viejos maestros de Okinawa dice que no se pueden poner límites en el entrenamiento de kata, asimilación filosófica, o introspección prolongada.
Un principio confuciano (Analectas 7:8), que se extiende al Budo japonés, describe al maestro que no está dispuesto a iluminar a aquellos sin entusiasmo, ni a educar a aquellos que no están ansiosos por aprender. No se repetirá para aquellos que, cuando él levanta una esquina, no regresan con las otras tres. Es la responsabilidad del discípulo mantener el entusiasmo y deseo de buscar el significado más profundo del Karate-do.
Consumido en y por el kata, capas impermeables de silencio protegen a uno de las distracciones, tanto externas como internas. La confusión interna se disuelve poco a poco hasta que ya no existe en absoluto. Regulando el flujo de aire desde el interior del cuerpo y sincronizándolo con la ejecución de cada contracción física, el kata llega a ser un poderoso vehículo de introspección a través del cual la ejecución externa y el pensamiento interno se corresponden en armonía. Las interrupciones externas e internas se van convirtiendo lentamente en un rugido sordo hasta que ya no son más molestas que el sonido distante de un trueno.
Capturado por la esencia de la introspección, las concesiones personales, el entrenamiento diligente, y la asimilación filosófica establecen un equilibrio interno. A través de este equilibrio, poco a poco se despliega la inmunidad ante las distracciones triviales de la vida. Tanto que, apartarse de las falsas impresiones llega a ser más fácil y más rápido en el tiempo. La respiración es la puerta entre el cuerpo y la mente, entre lo físico y lo espiritual. Desde este punto de vista, el kata se convierte en el vehículo central del Karate, como meditación en movimiento, y el entrenamiento llega a ser tanto mental como físico. Más allá de la extenuación, a pesar de los doloridos músculos, he experimentado paz fluyendo tranquilamente en la brutalidad del Karate-do. A través de esta tranquilidad se alcanza nuestra búsqueda de la realización.
No hay movimientos superfluos en los paradigmas del Karate-do ortodoxo. Cada movimiento representa un principio específico, que se corresponde con su aplicación defensiva. Practicando kata, la ejecución se ve mejorada si el karateka puede visualizar realmente la aplicación física de cada técnica, empleando por tanto diferentes grados de ritmo, potencia, y enfoque. Sabiendo esto, podemos entender mejor lo que quería decir el Maestro Kinjo Hiroshi cuando dijo: “La ejecución de la técnica revela la comprensión de la misma”.
Hasta comienzos de este siglo, la mayoría, si no todas las disciplinas locales de Okinawa giraban alrededor de uno o dos katas. Sin embargo, durante la era de Itosu Ankoh, esta tradición cambió en gran parte debido a la introducción y popularidad del Toudi-jutsu (el nombre que se utilizaba entonces) en el sistema educativo. Posteriormente, cuando el Toudi-jutsu fue llevado a las islas principales (Japón), la instrucción en grupo, clubes escolares, y el formato competitivo revolucionaron completamente la práctica de kata y el estudio del Karate-do.
Antes del comienzo de este siglo, la curiosidad en las islas principales de Japón sobre el Toudi-jutsu surgió por primera vez por la atención que obtuvo cuando el Ejército Imperial consideró su valor como un complemento del entrenamiento físico. Impresionados por el acondicionamiento físico de varios reclutas okinawenses durante sus exámenes médicos en 1891 [14], el Ejército a la larga abandonó su interés en el Toudi-jutsu por los métodos de entrenamiento poco seguros, la mala organización y la gran cantidad de tiempo necesario para llegar a ser competente. No obstante, eso fue después de que surgiera una campaña local en un esfuerzo por modernizar su práctica. El movimiento, liderado por Itosu Ankoh (1832-1915), llegó a tener éxito cuando, a principios de siglo, el Toudi-jutsu llegó a formar parte del programa de educación física del sistema educativo de Okinawa. Al vincular el pasado con el presente, la cruzada de Itosu para modernizar el Toudi-jutsu resultó fundamentalmente en una modificación de su práctica.
Más allá de la carta de Itosu al Ministerio de Educación y al Departamento de Guerra en 1908, hay poco testimonio para apoyar (o negar) alegaciones de que el Toudi-jutsu fue desarrollado para preparar mejor a los reclutas para el servicio militar. No obstante, en última instancia el Toudi-jutsu fue introducido en el sistema educativo de Okinawa con el pretexto de que jóvenes con cuerpos sanos y buen carácter moral eran más productivos en la sociedad japonesa moderna.
Con el Maestro Itosu eliminando mucho de lo que fue considerado entonces demasiado peligroso para niños de escuela, el énfasis cambio de un arte de autodefensa a un pasatiempo cultural para actividad física que subrayaba el valor de la práctica de kata en grupo, pero descuidaba su bunkai. Ignorando la base espiritual sobre la que se sostenía y no enseñando las aplicaciones ocultas de autodefensa (para dejar inválido, mutilar, o incluso matar, traumatizando zonas anatómicamente vulnerables), la vieja disciplina se volvió críptica, y evolucionó una nueva tradición. Estos paradigmas geométricos prácticamente llegaron a ser únicamente ejercicios para la salud y la forma física durante la generación de Itosu Ankoh.
Este radical periodo de transición representó el fin de un arte secreto de autodefensa y el nacimiento de un fenómeno recreativo único. Este fenómeno fue introducido a las islas principales de Japón, donde a la larga se ajustó a las fuerzas de la “japonización” y floreció como una extraordinaria disciplina recreativa.
Cuando se comparan con los paradigmas maternos del quanfa chino, los katas tradicionales del Karate-do son notablemente diferentes. Sin embargo, sin entender cómo afectan las fuerzas antropológicas al crecimiento y dirección de cualquier fenómeno cultural, es como mínimo desconcertante imaginar realmente la conexión entre el Karate-do japonés y su progenitor, el quanfa.
Comprendiendo la matriz social desde la que evolucionó, podemos entender con más facilidad cómo la sociedad inflexible y ritualista de Japón transformó estas tradiciones chinas anteriormente cultivadas en la vieja Okinawa. Un viejo kotowaza (proverbio) japonés describe acertadamente cómo las cosas o las personas que son “diferentes” (no en equilibrio con el wa) a la larga se adaptan o son frustradas metódicamente por las omnipotentes fuerzas culturales de Japón: “Deru kugi wah utareru” (“un clavo que sobresale a la larga recibe un martillazo”).
Como destaqué anteriormente, en la actualidad hay varios estilos de Karatedo japonés ya que cada generación ha producido autoridades que han encontrado razones para reinterpretar los principios del Karatedo. No obstante, si uno mirara con la suficiente profundidad, pronto sería obvio que los principios sobre los que descansa la subyugación combativa son universales.
En su reveladora tesis (en la Universidad de Budo de Japón en 1990) sobre la evolución del Budismo Zen y sus efectos sobre la cultura japonesa, Suzuki Kakuzen Sensei [15], describió acertadamente cómo las variaciones en el comportamiento humano (personalidad/actitud) eran responsables del advenimiento de las diversas sectas Zen.
Comparando su tesis con la gran cantidad de interpretaciones eclécticas del Karate, es fácil llegar a la misma conclusión: el estilo es directamente proporcional a la experiencia, personalidad, y naturaleza de su creador y/o aquellas personas más responsables de su transmisión. Hay un solo mensaje, mantuvo Suzuki, sin embargo, muchas formas de enseñarlo. Un popular kotowaza utilizado por hombres de Budo en Japón dice: “Muchos caminos suben una montaña, pero aquellos que alcanzan su cima ven una única luna”. Los principios sobre los que yace la autodefensa nunca varían, como lo hacen las personalidades humanas, por lo tanto, deberían ser esos principios los que nos esforzamos por dominar.
Tras ser introducidos a las islas principales de Japón, los katas del Toudi-jutsu de Okinawa, como otras disciplinas japonesas ritualizadas, evolucionaron a tradiciones elegantes pero fijas, bellas en su simplicidad. Comparadas con la complejidad de las formas del quanfa chino que, como otras facetas de la sociedad china, permanecieron abundantes pero enigmáticas.

Autor: Patrick McCarthy actualmente ostenta el título de Shihan y el 8ºDan en Karate-do, autorizados por Kinjo Hiroshi. Es el director de la International Ryukyu Karate Research Society (Sociedad Internacional de Investigación del Karate de Ryukyu) y vive en Brisbane, Australia.

 

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Seminario de Capacitación Técnica

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El sábado 19 y 20 de mayo se realizó el seminario de actualización técnica. Se trabajo sobre kata y bunkai. Fueron 2 jornadas altamente positivas, donde estudiamos diferentes conceptos para llegar a la efectividad de las técnicas realizadas.

Además contamos con la presencia de la Licenciada en Nutrición Sra. Nataly Moreira, quien nos aporto conceptos muy claros y valiosos para mejorar en nuestra alimentación.

Para finalizar contamos con la grata presencia de Perla Fernández Sensei, quien fue la primera mujer en practicar karate-do en nuestro país.

A todos quienes nos acompañaron en estas jornadas, muchísimas gracias!!!.

Continuaremos trabajando en la formación y capacitación de todos nuestros alumnos.

Nos volveremos a encontrar dentro de poco.

 

Mas fotos en: https://www.facebook.com/pg/nishikikan/photos/?tab=album&album_id=417041662102865

Análisis y Construcción de Bunkai

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Otra opinión sobre el análisis de bunkai. Aspectos interesantes para tener en cuenta.

Fuente: https://karateyalgomas.com/2018/04/18/analisis-y-construccion-de-bunkai-3/

Autor: Traducción al castellano: Víctor López Bondía [Con la autorización de Charles C. Goodin]

Aquí hay algunas pautas y análisis de bunkai a los katas que se practican.


Los movimientos se hacen de cerca

La distancia (maai) en el Karate okinawense es muy corta (tu codo debería ser capaz de tocar al oponente). En ese rango, el bunkai es ilimitado (puedes golpear con cualquier parte de tu cuerpo, aplicar técnicas a la articulación, pisotear, desequilibrar y proyectar). Si estás fuera de ese rango, quizá deberías intentar escapar. La próxima vez que se encuentre en un ascensor lleno de gente, pregúntese qué técnicas funcionarían.

Rango de movimiento

Cada movimiento de un kata representa un rango potencial de movimiento, no sólo un único movimiento. Un golpe de puño al nivel medio incluye todas las alturas (baja, media, alta, y todos los puntos entre ellas). Una parada a nivel medio incluye todas las paradas de la misma familia de dinámica corporal (todas las paradas que pueden ejecutarse con la misma dinámica corporal).

Algunos profesores no estarán de acuerdo con esto, argumentando que las técnicas de un kata son literales y fijas. Aunque respeto esa interpretación, personalmente la encuentro demasiado rígida.

Simétrico

Muchos katas son asimétricos (contienen movimientos que sólo se hacen por el lado derecho o el izquierdo). Las secuencias de makite-uke (parada en espiral) de muchos katas de Matsubayashi-Ryu (Wankan, Wanshu, Rohai y Passai) son buenos ejemplos de ello (sólo se hacen por el lado derecho). El bunkai debería practicarse por ambos lados.

Pocos movimientos

El bunkai se puede aplicar a un único movimiento o a una combinación de movimientos. Cuando la combinación llega a ser demasiado larga, la aplicación tiende a volverse rígida y dependiente de un compañero extremadamente cooperativo. Demostrar una combinación larga podría parecer impresionante pero en una situación real, tu respuesta probablemente será corta y al grano. Las combinaciones normalmente siguen la secuencia del kata. Sin embargo, las combinaciones se pueden practicar fuera de la secuencia e incluso ensamblarse entre diferentes katas.

Movimientos dobles

Los movimientos dobles simultáneos deberían practicarse juntos, por separado, y desincronizados. Piense en una parada doble a nivel medio (a veces denominada “wari uke”) como la que se encuentra hacia el final en Pinan Godan. Estas paradas podrían analizarse juntas (como dos paradas simultáneas), por separado (derecha o izquierda), y desincronizadas (primero la derecha, después la izquierda, y viceversa). Cada parada, que representa un rango de movimientos, podría practicarse como alta, media, o baja (y todos los puntos entre los tres niveles). Además, dado que una parada puede ser un golpe de puño (o simplemente un golpe), estas variantes deberían practicarse también.

Múltiples ataques

Imagine que el agresor golpea con la derecha. Aplique su análisis. Ahora golpea con la izquierda. Aplique de nuevo. Ahora imagine que le agarra del cuello de la camisa. Aplique de nuevo. Ahora apuñala. ¿Pilla la idea? El ataque no está fijado. Tu respuesta no está fijada.

Movimientos vacíos

No deje al agresor de pie. Imagine que el agresor golpea. No bloquee simplemente y se luego se gire para enfrentarse al siguiente atacante. Los movimientos normalmente hacen daño. Piense en el primer movimiento de Pinan Yondan. Si es simplemente una parada (doble), ¿qué pasa cuando giras para el segundo movimiento? ¡El primer agresor está ahí todavía! Pero si el primer movimiento es una parada y golpe combinados, o si es un movimiento de grappling que fluye hasta el segundo movimiento, entonces el bunkai tiene más sentido.

El grappling está oculto

Muchas técnicas de golpeo funcionan mejor cuando se aplica primero una inmovilización de articulación o una proyección. La proyección o inmovilización de articulación puede que esté oculta (representada como una parada estándar) o incluso eliminada del kata. Busque proyecciones cuando una parada alta vaya seguida por una parada baja y viceversa. Los movimientos dando un paso a menudo son zancadillas.

Algunas paradas dobles son inmovilizaciones de brazo o soltarse

Muchas técnicas, especialmente aquellas que incluyen paradas dobles como morote uke, y todas las formas de shuto, pueden interpretarse como inmovilizaciones de brazo o liberaciones (aplicando presión para romper el brazo, la pierna o incluso la cabeza del agresor).

Dos manos juntas

Cuando tus manos están juntas (o cerca una de la otra), busca el elemento de grappling, en especial cuando una mano abierta está cerca de una mano cerrada. En la posición de comienzo de un kata, imagina que ya has aplicado una inmovilización de articulación. Eso funciona particularmente bien en la serie Naihanchi.

Utiliza tus manos juntas

Tus dos manos deberían trabajar juntas. Hay un dicho que dice que tus manos deberían ser como hombre y mujer.

No recojas la mano vacía

En muchos estilos de Karate, la mano contraria se recoge durante un golpe. Una interpretación es que el brazo (o codo) que regresa puede utilizarse para golpear a alguien que te está agarrando desde detrás. No obstante, es mucho más probable que la mano que regresa (hikite) esté retorciendo o estirando de algo, como el brazo, pelo o ingle del agresor.

Golpes dobles

Cuando golpeas simultáneamente con las dos manos, la mano más cercana a tu cuerpo es probablemente un agarre (agarra el ataque del agresor). El último movimiento de Tekki Shodan es un buen ejemplo de esto. Los agarres a menudo se representan como golpes de puño.

Rechaces y controles

Cuando bloqueas con una mano, tu otra mano frecuentemente rechaza o controla el ataque primero. Si el rechace o control tiene éxito, la parada puede cambiar instantáneamente a un golpe efectivo.

Más que seiken

Hay muchas formas de transmitir potencia con las manos. Si tu kata sólo utiliza seiken (golpe de puño con los nudillos), intenta utilizar otras formas (un nudillo, dos nudillos, nudillo del dedo índice, nudillos de los dedos, puntas de los dedos, etc.). El tipo de puño u otra parte de la mano utilizada depende de la estructura anatómica que se va a golpear.

Más que chusoku

De manera similar, hay muchas más formas de dar una patada que con el chusoku (balón del pie). Las patadas en los estilos antiguos a menudo se hacían con la punta de los dedos de los pies (tsumasaki geri), clavándolos. Las patadas también se hacían con el gran nudillo que hay al lado de la base del dedo gordo del pie, con el canto del pie, y con el talón. Una patada a la ingle utilizaría el empeine. La rodilla también podía utilizarse. No limite sus patadas.

Patadas siempre que sea apropiado

Los katas por lo general contienen pocas patadas. Eso no significa que sólo deberías dar una patada cuando hay una presente en la técnica. Propina una patada siempre que sea apropiado, en particular cuando has agarrado al agresor. Recuerda que una patada representa un rango de movimiento más que una única técnica.

Patadas bajas

El Karate de estilo antiguo sólo utilizaba patadas bajas (por lo general por debajo de la cintura). Hay un dicho que dice que si quieres golpear a alguien en la cabeza, deberías tirarlo al suelo primero. Si das una patada alta, el agresor podría darte una patada en la ingle o en la pierna de apoyo. También te hace vulnerable a las técnicas de grappling.

No olvides los pies

Las técnicas de Karate se aplican simultáneamente en múltiples niveles (jo, chu, ge). No olvides pisar sobre los pies del agresor, retorcer sus piernas, golpear sus rodillas, etc. Sujeciones de pierna, pisotones y barridos están ampliamente presentes en la serie de katas Naihanchi. De nuevo, estas técnicas funcionan mejor cuando estás muy cerca del agresor.

Uraken

Utiliza el revés del puño en conexión con otros movimientos. El revés del puño puede seguir fácilmente a un golpe, bloqueo o golpe con el codo.

Posición natural

Hay ciertas secuencias naturales tales como golpe de puño, golpe de codo, golpe de hombro, uraken. Estas cuatro técnicas pueden “lanzarse” como un único movimiento. Con un movimiento, golpeas varias veces.

Para, golpea, manipula, lanza, márchate.

Hay también fases en las aplicaciones. Al final, el agresor probablemente debería estar en el suelo o retorciéndose de dolor. Tú deberías estar marchándote o listo para el siguiente agresor.

Simple es mejor

No te enamores del bunkai complicado. Lo más simple es más rápido y es menos probable que salga mal. Las técnicas más simples son golpes. Esa es la razón por la que los profesores que golpean bien no hacen hincapié en el grappling.

Todo tiene buen aspecto cuando está concertado

Es fácil defenderse de un ataque acordado. Las demostraciones siempre parecen perfectas. El bunkai te ayuda a prepararte para un ataque inesperado o cambiado. Una cosa es aprender palabras de vocabulario, ser capaz de conversar libremente ya es otra cosa.

Ejercicios por parejas

El bunkai puede adaptarse fácilmente a ejercicios o trabajos por parejas. Esa es la idea y quizá de ahí es de donde surgió originalmente el kata (una recopilación de ejercicios por parejas con el compañero eliminado). Recuerde las artes Kenpo. Para cada ataque hay un conjunto de respuestas. El investigador, escritor y experto en Karate Patrick McCarthy es un fuerte defensor del proceso de ejercicios por parejas, a los que él llama renzoku-geiko. Él ha teorizado que los antiguos katas representaban la culminación de aquello que el alumno ya había aprendido (fundamentos y ejercicios por parejas) más que ser el principal vehículo para enseñar tales técnicas.

Conectando los movimientos

Una vez practicas bunkai, verás cómo los movimientos de un kata se conectan unos con otros, y cómo conectan con movimientos de otros katas. Los katas son herramientas útiles, no fórmulas sagradas.

Cuerpo muerto

El bunkai te hace darte cuenta de lo que puedes hacer en cualquier punto del kata. Cualquier espacio muerto, o lugares donde no puedes moverte fácilmente, se harán evidentes. Evita tener un cuerpo muerto (shinitai). Deberías ser capaz de moverte (y transmitir potencia) libremente, en cualquier dirección, en cualquier momento.

No olvides la dinámica corporal

El Karate requiere un movimiento extraordinario. Con la dinámica corporal adecuada, podemos movernos rápidamente y generar y transferir máxima potencia, todo ello con mínimo esfuerzo. Sólo entonces podemos utilizar realmente las aplicaciones que hemos aprendido a través del análisis del bunkai. El entrenamiento de kata puede ayudarnos a desarrollar un movimiento extraordinario.

No estés limitado

La idea es liberar tus movimientos, no restringirlos. Incluso listas como esta pueden ser un obstáculo. Mantén una mentalidad abierta.

No hay secretos

El bunkai cubre el espectro desde lo simple hasta lo complejo. A veces un golpe de puño es simplemente un golpe de puño. A veces la verdadera aplicación puede parecer estar oculta. Pero en realidad no hay secretos en el Karate. Una vez entiendes la técnica, los significados están a simple vista. Los profesores tienen el derecho y la responsabilidad de enseñar lo que es adecuado para cada alumno en su nivel de entrenamiento. Pero es un error calificar técnicas como secretos. Hay simplemente bunkai que conoces y bunkai que no conoces todavía.

¿Es importante la comprensión de la historia del Karate? ¿O es una distracción irrelevante desde la persecución de la eficiencia combativa?

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Fuente: https://karateyalgomas.com/2017/10/28/es-importante-la-comprension-de-la-historia-del-karate-o-es-una-distraccion-irrelevante-desde-la-persecucion-de-la-eficiencia-combativa/

Autor: Iain Abernethy

Interesante artículo para leer. Aquí hay otra opinión sobre kata, bunkai, kumite, toca el tema sobre “tradicional”, etc. Si bien el autor expresa su sentir, hay definiciones expresadas aquí que comparto y otras que no. Lo positivo es que en varios pasajes coincide con las conversaciones que hemos tenido en las últimas semanas en el dojo.

Que disfruten de la lectura!

¿Es importante la comprensión de la historia del Karate?. ¿O es una distracción irrelevante desde la persecución de la eficiencia combativa?. ¿Quizá puede que sea ambas cosas?. Desde mi punto de vista la “historia” puede ser una fuerza tanto para el progreso como para el estancamiento y en este artículo me gustaría hablar sobre varias cuestiones relacionadas con la historia del Karate y de cómo pueden afectar nuestro enfoque del arte hoy.
Aquellos que estén familiarizados con mis artículos anteriores sabrán que yo distingo entre “pragmatistas” e “historiadores”. Un historiador sería alguien que está interesado en cómo se practicaban las artes marciales en el pasado. La precisión histórica sería su principal preocupación. En cambio, un pragmatista es alguien que quiere hacer las artes marciales tan eficientes como sea posible en el mundo actual. La efectividad combativa sería su principal preocupación. Aunque pienso que la historia de las artes marciales es de gran importancia, me clasificaría a mí mismo no obstante como pragmatista ya que siempre coloco la eficacia combativa por encima de la adherencia a las prácticas de la historia.

Mi identificación personal como pragmatista puede que sorprenda a algunos debido al fuerte énfasis que hago en la importancia de los katas tradicionales. Sin embargo, el kata forma parte de mi práctica precisamente porque sirve a mis objetivos como pragmatista. No practico kata por interés histórico o para “permanecer fiel a la tradición”. Practico kata y bunkai por mi interés en su aplicación combativa.
Cuando empezamos nuestra práctica marcial nos enseñan el sistema de nuestros profesores. A medida que pasa el tiempo, deberíamos empezar a discriminar y decidir qué aspectos de esa enseñanza deseamos mantener tal cual, qué otros tenemos que reinterpretar y qué aspecto descartaremos completamente. Éste es el proceso “shuhari” y hablé sobre el mismo en mayor detalle en otros artículos y podcasts.
Como parte de mi propio desarrollo marcial, hay prácticas que he descartado. Por ejemplo, en mi dojo no hacemos combate a un paso (N.T.: ippon-kumite), a tres pasos (N.T.: sanbon-kumite) y a cinco pasos (N.T.: gohon-kumite). Me importa poco que estas prácticas me fueran transmitidas. También me importa poco que tales prácticas pudieran ser consideradas “tradicionales” (aunque yo personalmente discutiría esa definición) o de importancia histórica. En mi experiencia tales prácticas no conducen a la eficiencia combativa – de hecho se interponen en su búsqueda al introducir muchas falsedades – y por tanto no las he mantenido como parte de mi práctica.

Puedo asegurar que si hubiera encontrado el kata y bunkai (aplicación del kata) de poco valor combativo, también lo habría descartado sin vacilación. También apoyo completamente a aquellas personas que no han encontrado valor en el kata y por consiguiente lo han descartado de su práctica. Sin embargo, mi experiencia personal ha sido que el kata ha tenido mucho que ofrecer y por lo tanto es fundamental en lo que yo hago. Reiteraré que el kata es fundamental en lo que hago, no porque sea “histórico” o “tradicional”, sino porque ha demostrado ser valioso para mí y mis alumnos por su valor combativo.
Kata fue algo que me fue enseñado como parte de mi estudio marcial inicial. Conforme pasó el tiempo, me esforcé por comprender el kata en mayor profundidad. Cuanto más estudié el kata, más valor combativo encontré en ellos. El kata proporcionó un programa de estudios y una estructura para los aspectos físicos de “auto-protección” o “combate civil” de mi estudio y enseñanza. Encontré en kata y bunkai (aplicación del kata) una parte muy valiosa de mi práctica y enseñanza; así que invertí más tiempo en su estudio y práctica.
Como parte de mi estudio de kata, era importante que entendiera el proceso de su desarrollo. Necesitaba apreciar, para qué fue el kata creado originalmente y cómo la práctica de kata y los kata en sí mismos se han desarrollado a lo largo del tiempo. Descubrí que el kata era originalmente un método de asegurar que la información relevante para el combate civil era preservada y transmitida a través de generaciones. El kata fue posteriormente reinterpretado a principios de los años 1900s como un asunto muy formal de karateka contra karateka.

(He escrito sobre esto en otras partes y pediría a cualquier interesado en ello que revisara artículos previos o la sección de artículos de Iain Abernethy.com).
(N.T.: Muchos de los artículos han sido traducidos y están también disponibles en castellano en la sección de “Lecturas” de shotokankaratedo.es).

Así que para poder encontrar valor en el kata, necesitaba ser consciente de estos cambios históricos de forma que pudiera quitarlos para conseguir la eficiencia combativa que buscaba. Aunque soy un pragmatista, definitivamente era necesaria la comprensión de la historia para conseguir ese pragmatismo cuando se trataba de kata y bunkai. Todo esto nos lleva a una distinción muy importante.
Yo creo que mi enfoque respecto al kata y bunkai está en línea con la información histórica que tenemos disponible y también creo que es combativamente funcional. Pero, ¿puedo decir que los puntos específicos del bunkai que enseño son exactamente los mismos que las técnicas combativas que dieron lugar al kata en un primer momento?.
En un pequeño número de casos – donde tenemos referencias específicas a ciertas acciones, es decir, una luxación de brazo en Naihanchi y el doble levantamiento de piernas en Passai (ambos referenciados en los primeros escritos de Funakoshi) – la respuesta sería “Sí”. Pero en la mayoría de casos, no podría tener la certeza de que mi bunkai es el mismo que el bunkai del creador: porque esa información no está disponible. Puedo tener la certeza de que los preceptos que dieron lugar a ese bunkai son los mismos; por ejemplo el hecho de que el ángulo en el kata representa el ángulo en el que estás en relación al oponente está referenciado en los escritos tanto deMabuni como de Motobu. Así que yo esperaría que al tratar el mismo problema (conflicto civil), mediante el estudio de la misma solución (kata) a través de un conjunto común de principios, que los resultados finales fueran similares. Pero no podemos estar seguros de que serían exactamente los mismos. De vuelta a la importante distinción: Para un historiador – que está interesado en los puntos específicos de cómo se hacían las cosas en el pasado – esto es un problema ya que no hay certeza histórica firme. Pero como pragmatista, importa poco si el bunkai que está siendo practicado es “históricamente puro” o no. Lo único que importa es que funcione.

No hay indicios para que el historiador extraiga ciertas conclusiones sobre los puntos específicos del bunkai. Podemos descartar cosas no obstante, porque aunque puede que la información no esté ahí para confirmar puntos específicos, puede que estén las pruebas para descartarlas. Sin embargo el hecho es que el historiador depende de la información histórica para obtener validez. El pragmatista, no obstante, puede probar sus conclusiones en entrenamiento en vivo y por consiguiente la validez puede ser fácilmente confirmada o negada. No es la adherencia al pasado lo que deberíamos estar buscando, sino adherencia a lo que funciona. Al fin y al cabo, ¡ese era el proceso adoptado en el pasado! Más adelante hablaremos más sobre esto.
Antes de continuar con esta discusión, vale la pena destacar para aquellos que piensan que el bunkai pragmático es una “falsedad moderna” (y hay unos cuantos de ellos), que no existe la evidencia histórica para mantener su punto de vista de que el kata se trata de otros karatekas esperando pacientemente en los ocho puntos cardinales de la brújula para lanzar sus oi-zuki en el momento justo… ¡y ni un instante antes!.

Ciertamente hay algún escrito relativamente moderno que propugna ese punto de vista, pero no hay nada para sugerir que tales prácticas formaban parte del Karate antes de que éste alcanzara las costas de las islas principales de Japón. No obstante hay pruebas para afirmar que semejantes prácticas no formaban parte del Karate antes de ese periodo. Así que el bunkai coreografiado de karateka contra karateka no sólo no funciona en la práctica, sino que además hay poco sobre lo que pueda sostenerse históricamente.
El punto clave que quiero destacar aquí es que, desde mi punto de vista como pragmatista, siempre deberíamos colocar el pragmatismo por delante de la adherencia tanto al dogma histórico como al seudo-histórico. Hay valor en la historia en tanto que nos ayuda a conocer nuestros fundamentos, pero deberíamos construir sobre estos fundamentos y calibrar por efecto, no percibida “precisión histórica”. ¿Somos artistas marciales o recreadores de batallas históricas?. ¿Queremos saber si nuestras habilidades son válidas hoy?. ¿O si habrían sido válidas en una era pasada?.

A mi modo de ver ser “tradicional” no se trata de aferrarse rígidamente al dogma histórico, sino perseguir aquello que siempre ha sido perseguido (bueno, a excepción de las últimas décadas). Cuando tomamos lo que nos ha sido transmitido y hacemos todo cuanto podemos para asegurar e incluso aumentar la eficiencia combativa a través de la acumulación de información, pruebas y mejoras, estamos recorriendo el camino que los maestros del pasado recorrieron y es entonces cuando estamos siendo tradicionales. No deberíamos quedar “atascados en el pasado” ya que una cosa en común a todo lo que está en el pasado es que ya no está vigente. El Karate morirá si hacemos demasiado hincapié en la historia.
¿Nos aferramos a algo que sabemos que es menos eficiente porque es “histórico”?. Un historiador o “recreador de batallas” puede que lo haga. Pero como artista marcial moderno que quiere habilidades utilizables, esa parecería una postura extraña y poco convincente. Y sin embargo la vemos continuamente.
He perdido la cuenta de las veces que “artistas marciales tradicionales” rechazan métodos evidentemente efectivos en base a que “no es tradicional”, “no es lo que hacían en el pasado”, “no es lo que el maestro tal o cual enseñó originalmente”, o “no es como se hace en mi ‘estilo’”. Esto son todo ejemplos de la historia pasada colocada por delante de la funcionalidad. Y, quizá paradójicamente, ¡no es lo que los viejos maestros hicieron!.
Gichin Funakoshi (fundador del Karate Shotokan) en “Karate-do: Mi camino” dijo de sus dos principales profesores: “Tanto Azato como su buen amigo Itosu compartían al menos una cualidad de grandeza: no sufrían de ninguna envidia mezquina de otros maestros. Me presentaban a otros maestros que conocían, instándome a aprender de cada uno las técnicas en las que destacaban”. Así que podemos ver cómo Azato, Itosu y Funakoshi estaban contentos con la idea de buscar los mejores métodos ahí fuera, en contraposición a aferrarse rígidamente a las enseñanzas de cualquier único maestro o método.

Los maestros okinawenses no preservaron sus artes nativas o los sistemas chinos; los combinaron e intentaron mejorarlos. De hecho, si miramos lo sucedido, ni una sola generación mantuvo las cosas exactamente igual que le fueron transmitidas. Todos tomaron aquello que les fue enseñado y trataron de mejorarlo. ¡Así es como todos los diferentes estilos evolucionaron en un principio!. Ni uno solo de los maestros de la generación clásica tomó aquello que le había sido enseñado y lo transmitió totalmente inalterado sin revisión, sustracción o adición.
Citando de nuevo a Funakoshi en “Karate-do: Mi camino”: “Los tiempos cambian y obviamente las artes marciales deben cambiar también”. En la misma sección Funakoshi habla sobre los cambios del Karate durante su propia vida. ¡El cambio es tradicional!.
Esta idea de que las cosas han sido transmitidas sin cambiar a lo largo de interminables generaciones es puramente un mito. No quiero entrar demasiado en esto, pero creo que la noción de las cosas que permanecen fijadas históricamente sólo surge realmente cuando ya no estás calibrando por efecto – y las cosas se han torcido tanto que la efectividad se está perdiendo – y necesitas un nuevo dato sobre el que medir la “mejora”. Así que se fija un “estándar” arbitrario – que se justifica con el mito de ser “tradicional” o “históricamente puro” – y entonces ya no estamos persiguiendo aquello que los maestros buscaban originalmente, sino que en lugar de ello hemos “deificado” una concha vacía.
Permítanme dejar totalmente claro que de ningún modo estoy diciendo que el Karate que se nos ha dado no debería ser valorado o respetado. ¡Todo lo contrario!. Es una información estupenda que nos ahorra tener que empezar desde cero. Como en todos los campos de la gesta humana, lo que se nos transmite y no necesitamos “redescubrir” nos proporciona una base sobre la que construir. Sin el trabajo de aquellos que nos precedieron, ¡no tendríamos esa inestimable base!. Así que deberíamos construir sobre esa base para con suerte proporcionar una mejor base a la siguiente generación.

Cuando vemos la “historia” como algo a lo que debemos adherirnos rígidamente, matamos todo progreso. ¿Se imaginan si científicos, inventores, doctores, etc., decidieran todos ellos que lo que les fue transmitido debería ser preservado rígidamente en lugar de ser utilizado como base para un mayor progreso?. La civilización se estancaría, quizá incluso empezaría a deslizarse hacia atrás.
Es mi punto de vista que traicionamos el trabajo de los maestros pasados y lo deshonramos cuando decimos que nunca debería ser alterado. Porque cuando hacemos eso, aseguramos el estancamiento y desaparición del Karate y contribuimos a la muerte del arte que los maestros pasados trabajaron tan duro para crear y desarrollar. Cuando más honramos el pasado es cuando lo utilizamos como una base desde la que aprender y desde la que podamos hacer lo mejor en nuestra mano para hacer avanzar todavía más el arte.

Un punto muy importante es que no todo necesitará ser revisado o desarrollado. Tenemos que ser cuidadosos de evitar el cambio por el cambio para proporcionar la ilusión de progreso. Si ciertos aspectos de lo que ha sido transmitido están funcionando bien tal y como están, entonces por supuesto deberíamos mantenerlos como están (mientras aceptamos al mismo tiempo que generaciones futuras puede que no estén de acuerdo y lo cambien totalmente). Deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en las áreas donde creemos que tenemos la información y experiencia para hacer auténticas mejoras. Así que está lejos de ser o todo o nada.
¡Me escriben personas (tanto tradicionalistas como modernistas) para objetar que no soy consistente!. A los modernistas generalmente les gusta el pragmatismo de lo que hago, pero no les gusta, o les confunde el hecho de que hago un gran hincapié en el kata. A los tradicionalistas por otro lado, les gusta el hecho de que valoro el kata, pero se enfadan cuando combato diferente (es decir, holísticamente) y rechazo cosas como el combate a tres pasos. Ellos lo ven como si fuera cuestión de todo o nada. Los tradicionalistas en particular se molestan cuando estoy de acuerdo con algún maestro pasado sobre algún punto, pero estoy en desacuerdo sobre algún otro. Según ellos, eso es ser “inconsistente”. Pero yo no lo veo así. No tengo que aceptar o rechazar el pasado completamente. Tampoco tengo que estar completamente de acuerdo o en desacuerdo con los maestros del pasado (o con cualquier otro en lo que respecta). Es un asunto de cuestión a cuestión, técnica a técnica y práctica a práctica. Es una cuestión de tomar lo que funciona para mí y rechazar aquello que no me funciona. Es simplemente una cuestión de elegir pragmatismo sobre dogma histórico.

Como digo frecuentemente en los seminarios, hay dos errores muy comunes cuando se trata de artes marciales tradicionales:

Error 1: Pensar que los viejos maestros acertaron en todo (como son propensos a pensar los tradicionalistas más estrechos de miras).

Error 2: Pensar que los viejos maestros se equivocaron en todo (como son propensos a pensar los modernistas más estrechos de miras).

La verdad, como suele suceder, se encuentra entre los dos extremos. La historia ha transmitido algunas cosas increíblemente efectivas, pero no todo lo transmitido es increíblemente efectivo. Necesitamos discriminar y examinar todo lo que ha sido transmitido sin sistemática aceptación o rechazo.
Soy muy afortunado de poder pasar mucho de mi tiempo viajando por el mundo e intercambiando ideas con otros artistas marciales. Lo que veo es un número creciente de karatekas que están haciendo honor a sus raíces históricas estudiándolas en profundidad, no para adquirir conocimiento por conocimiento, sino para asegurar total relevancia en el mundo moderno y asegurar el crecimiento del arte. Esto conduce a una forma de Karate que está viva y vibrante y tiene un brillante futuro. Sin embargo, aquellos karatekas que eligen estar totalmente ligados al pasado – a través de un equivocado sentido de “tradición” – provocarán que su Karate se estanque y se convierta en una cosa del pasado. ¡La ironía por supuesto es que no están siendo verdaderamente tradicionales al hacer eso!.
El Karate tiene una fuerte historia de la que todos los karatekas, independientemente de su enfoque elegido, deberían estar muy orgullosos. No obstante, yo diría que mirar hacia el pasado únicamente tiene valor cuando utilizamos esa información para avanzar hacia el futuro.

 

 

Los katas y Funcionamiento del Cerebro

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Fuente: http://www.rincondeldo.com/los-katas-y-funcionamiento-del-cerebro/

Autor: Doctor Francisco Aboitiz

Doctor Francisco Aboitiz y Alonso Hernández Martos CN-8ºDan

Excelente e importante artículo!!!, muy interesante de leer, es vital tener el conocimiento científico para poder brindarle a nuestros alumnos una mejor explicación sobre el entrenamiento diario….

A disfrutar de la lectura…

LOS KATAS COMO TRABAJO TERAPEUTICO – Alonso Hernández Martos 8º Dan

Al leer este artículo sobre el funcionamiento del Cerebro vino a confirmar mi teoría de la gran importancia que tienen los movimientos de Karate realizados en los Katas.

Según la medicina tradicional Oriental los movimientos que realizamos no solo los memoriza el Cerebro si no que se memoriza en determinados Órganos en el caso de los movimientos (Dicen que se Memoriza ó atesora en el Hígado) un ejemplo de ello seria cuando aprendemos a nadar, patinar, montar en bicicleta etc.  Podremos observar que aunque pase tiempo que no practiquemos dichas actividades no se olvidan, lo haremos mejor o peor pero nunca se nos olvidaran.

Los Katas podrían usarse como un trabajo terapéutico para mejorar la memoria y el estado físico del individuo dado que no solo intervendría el Cerebro sino también los órganos correspondientes.

Los Katas están compuestos por gran variedad de movimientos siguiendo un orden lógico, teniendo a su vez un significado practico de aplicación.

Los movimientos que nos encontramos en los Katas estimulan la circulación sanguínea lo cual de todos es sabido los beneficios que aporta a nuestro organismo, siendo la realización de ejercicio aconsejado por los Médicos.

Con los Katas tenemos la ventaja sobre otras formas de ejercicio el trabajo de prácticamente todas las articulaciones del cuerpo lo que nos serviría para prevenir y retrasar los síntomas de la temida artrosis.

También seria de destacar el estimulo de los meridianos de energía del cuerpo en los cuales esta basada la medicina Oriental.

Como podremos ver en el articulo del Doctor Francisco Aboitiz. Se trabaja gran parte del Cerebro lo que posiblemente nos serviría para mejorar, evitar o retrasar posibles enfermedades de falta de memoria.

EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO

Aparte de un acondicionamiento físico apropiado, el karate proporciona elementos de coordinación motora y de actitud hacia el entorno que dependen de funciones cerebrales específicas y son aplicables a muchos ámbitos de la vida. El entrenamiento en esta disciplina –como en otras artes marciales- permite reforzar formas de memoria y estados atencionales que son fundamentales para el desarrollo motor y cognitivo, y cuyas bases neurológicas comienzan a comprenderse poco a poco.

Una de estas formas de memoria es la llamada memoria procedural, que consiste en la automatización de rutinas de movimientos aprendidos. Además, el estado de atención requerido por un karateca implica tanto un balance emocional perfecto como el entrenamiento de formas de memoria a corto plazo que permiten estar consciente del entorno al mismo tiempo que se mantiene la atención focalizada en un punto.

Cada una de éstas características se basa en un sistema neurológico distinto para funcionar, los cuales serán descritos a continuación.

LA MEMORIA PROCEDURAL EN EL KATA

Un elemento fundamental en el aprendizaje del karate lo proporciona el kata, que es un combate simulado contra varios adversarios. En éste se practican tanto los movimientos básicos como las secuencias que permiten que ésta sea una técnica formidable. Durante el aprendizaje de los complejos movimientos que configuran un kata determinado, se pasa por al menos dos etapas.

En una primera etapa, el aprendiz se hace paulatinamente consciente de los movimientos, las posturas y la secuencia que debe seguir durante la ejecución del kata.

Como resultado de la práctica repetitiva del kata, se pasa a una segunda etapa en la cual los movimientos ya no requieren del uso de la conciencia para ser ejecutados, sino que comienzan a ocurrir en forma inconsciente o automática..

Se dice entonces que el aprendiz ha “incorporado” el kata, y puede entonces aplicar el uso de éste en otras situaciones. En general, el aprendizaje del karate consiste en este proceso de “incorporar” la técnica de manera de poder desarrollarla espontáneamente, sin necesidad de pensar en ella. Es en ese momento que la persona verdaderamente conoce la técnica.

Estas dos etapas corresponden a procesos bien definidos en el ámbito neurológico, y que tienen que ver con el aprendizaje de movimientos complejos en general. En una primera etapa, cuando no conocemos la secuencia motora y debemos estar atentos a ésta para asimilar los elementos fundamentales de ésta, requerimos de una actividad consciente, que registre en el “disco duro” del cerebro el esquema motor que estamos aprendiendo.

Para ello, son fundamentales las regiones motoras y sensoriales de nuestra corteza cerebral (la corteza cerebral es la región más externa de nuestro cerebro, que muestra una serie de convoluciones y da al cerebro una apariencia arrugada), ubicadas en la mitad posterior del cerebro.

Entre estas regiones destaca la región parietal que está involucrada en proporcionar al individuo una imagen de su propio cuerpo. La práctica repetida del ejercicio permite que en estas regiones de la corteza se consolide una memoria o representación del movimiento, que es enteramente consciente.

FIGURA 1. CORTEZA CEREBRAL (VISTA LATERAL)

 

En la segunda etapa, en que se “internaliza” el kata, ocurre un desplazamiento de la representación de la secuencia de movimientos hacia regiones mas profundas del cerebro. Bajo la corteza cerebral, existen unos núcleos llamados ganglios basales, que están involucrados en la puesta en marcha y ejecución de secuencias motoras automáticas. Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson se caracteriza, además del temblor en las mano, por la incapacidad de iniciar y ejecutar los movimientos y precisamente afecta el funcionamiento de los ganglios basales.

Se cree que la transición de la memoria consciente hacia la memoria automática consiste fundamentalmente en una transferencia de la representación del movimiento desde la corteza cerebral hacia los ganglios de la base, por un mecanismo que aún falta por esclarecer. Se sabe que existen extensas conexiones entre la corteza cerebral y los ganglios basales, pero por el momento se desconocen los detalles de cómo puede ocurrir el traspaso de la información entre ambas estructuras.

FIGURA 2. LA CORTEZA Y LOS GANGLIOS BASALES

Cuando el esquema del kata ha quedado representado en los ganglios basales (ha sido “internalizado”), toma la forma de una memoria procedural, y pasa a ser parte del repertorio de respuestas inconscientes y automáticas. Es entonces cuando se transforma en un arma poderosa para el individuo.

El balance emocional y la atención en la actitud de combate.

Un elemento importantísimo para el karateca lo constituye la llamada actitud de combate. Ésta involucra un balance emocional en el cual no exista lugar para el miedo o la ira aunque sin embargo el alerta esté activado en un grado máximo; y esto último involucra tanto un foco muy nítido de atención como una clara conciencia de lo que está ocurriendo en el entorno.

El balance emocional depende en gran medida de un sistema de núcleos que es llamado el sistema límbico. Éste regula las motivaciones básicas como el hambre, la conducta sexual, el miedo y la agresión.

Sin embargo, un control más fino de estos impulsos los realiza una región de la corteza cerebral llamada corteza orbitofrontal (porque es la parte de la corteza frontal que se localiza sobre las órbitas de los ojos).

En esta región se efectúa el delicado balance entre nuestros impulsos que nos permite comportarnos en sociedad, y nos permite distinguir lo que es adecuado de lo que no lo es.

El equilibrio requerido para poseer una actitud de combate óptima, en que el karateca debe controlar tanto la ira como el temor, y mantener un alerta máximo, adivinando los movimientos e intenciones del adversario, se logra en parte a través del entrenamiento de esta región del cerebro.

Por otro lado, la capacidad de mantener un foco de atención depende en parte de una región denominada cíngulo anterior, que se localiza en la región medial de la corteza frontal. Por ejemplo, el cíngulo anterior muestra una sobreactivación en los niños con síndrome de déficit atencional.

Además, la llamada corteza frontal, localizada en el extremo anterior del cerebro, participa de dos maneras en la regulación de la atención. En primer lugar, permite que exista una conciencia clara de lo que ocurre en el entorno, gracias a una forma de memoria que se denomina memoria de trabajo.

Este tipo de memoria permite mantener en mente eventos que han ocurrido hace segundos,  utilizar esa información para la conducta que se está ejecutando en cada instante.

De esta manera, la acción coordinada de muchos sistemas cerebrales permite la generación adecuada de una actitud de combate que es sólida, impenetrable, y que permite al combatiente enfrentar en forma balanceada a su oponente.

Como comentario final. En vista de lo discutido, el entrenamiento del karate no debe ser considerado un mero ejercicio físico, sino que involucra además el desarrollo de regiones  del cerebro que participan en elementos tan fundamentales como son la memoria, la atención y el balance emocional.

El kata permite la incorporación de Pautas motoras automáticas que pueden ser de gran utilidad en la vida diaria, tanto como para mantener una postura física adecuada como para poder enfrentar ciertas situaciones de urgencia con mayor eficacia. Tal vez más importante, la adquisición de un balance emocional adecuado y un manejo eficiente de la atención, a través del desarrollo de la actitud de combate son fundamentales para desenvolvernos en múltiples ámbitos de nuestra existencia.

Francisco Aboitiz, Ph. D. Profesor Asociado, Facultad de Medicina, Universidad de Chile Cinturón Negro 2º Dan.

 

SABIDURÍA DEL PASADO

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Fuente: https://karateyalgomas.com/2017/12/23/sabiduria-del-pasado-2/

Autor: Joe Swift

Traducción : Víctor López Bondía

Otra visión y versión sobre Karate-do, Kata, sus aplicaciones y explicaciones…. para leer

 

 

“Sabiduría del pasado: Exquisiteces sobre aplicaciones de kata de los libros de Karate de antes de la guerra”.
En este interesante artículo se analizan algunas de las enseñanzas que podemos encontrar en los que fueron algunos de los primeros libros de Karate, publicados antes de la Segunda Guerra Mundial y escritos por algunos de los “maestros fundadores”, pioneros del Karate en Japón, concretamente Funakoshi Gichin, Motobu Choki y Mabuni Kenwa.

Podemos encontrar una serie de puntos que merece la pena destacar, ya que nos pueden ayudar, una vez más, a esclarecer ciertas cuestiones y ayudarnos a entender un poco mejor el arte que practicamos… y el que no practicamos…

<< El significado de las direcciones en el kata no está bien entendido y frecuentemente se cometen errores en la interpretación de los movimientos del kata. En casos extremos, a veces se escucha que “este kata se mueve en 8 direcciones así que está diseñado para luchar con 8 oponentes” o algún sinsentido semejante. >>

Ya en 1938 el gran experto Mabuni (fundador del Shito-ryu) advertía que los katas no se estaban entendiendo bien… Y comprobamos fácilmente que el Karate moderno demasiado a menudo ha ignorado (¡y sigue ignorando!) las palabras de los maestros…

Estos lamentables malentendidos sólo conducen a tener una visión muy limitada de nuestro arte marcial y es uno de los motivos por los cuales en épocas recientes muchos practicantes se han “desengañado” de las “artes marciales tradicionales” y de que muchísimos otros sigan practicando algo que no siempre tiene demasiado sentido.
En palabras de Mabuni: “el significado del kata se estrecha y el kata … llega a ser muy precario en su aplicación”.

<< El Karate que ha sido introducido en Tokyo es en realidad sólo una parte de un todo más grande. El hecho de que aquellos que han aprendido Karate en Tokyo piensen que sólo consiste en golpes de mano y patadas y que proyecciones e inmovilizaciones de articulaciones son sólo una parte del jujutsu o del judo, sólo puede atribuirse a su falta de conocimiento sobre este arte. >>

De nuevo y de forma muy clara, Mabuni expone que el Karate que llegó a Japón era sólo una parte del Karate de Okinawa. Y también que el Karate no es sólo golpes de mano y patadas, sino que también consta de derribos, luxaciones, estrangulaciones, etc., etc…
Por supuesto, también otros maestros, como Funakoshi, realizaron las mismas observaciones. En este mismo artículo también vemos que Motobu utilizó “kote-gaeshi” contra un contrincante al que no quiso golpear y esta técnica también aparece descrita e ilustrada en el libro de Mutsu.

Este tipo de técnicas no sólo son propias del ju-jutsu, del judo o del aikido. Indudablemente siempre han formado parte del Karate (¡están en los katas!), pero desgraciadamente el Karate moderno entiende poco de esto y prueba de ello es que surgen pseudo-disciplinas como “goshin” en un absurdo intento por dotar al Karate de algo que ya tiene.

El Karate es (o debería ser) un sistema EFICAZ y COMPLETO de lucha desarmada para la autodefensa.
Si ya no lo es y ciertamente en muchas ocasiones comprobamos que no lo es, deberíamos preguntarnos por qué…

Por su parte, Funakoshi explica claramente que el hiki-te (mano que se recoge) tiene el significado de “agarrar y tirar del oponente”.
En el Karate moderno, el hikite se explica como la “reacción” que se corresponde con la “acción” de la técnica que ejecuta la otra mano; como una forma de añadir potencia a la técnica; o como la colocación de la mano que “no se utiliza” en un punto neutro (el costado) desde el que saldrá la siguiente técnica. Desde el punto de vista técnico, estas interpretaciones pueden ser razonables y correctas, pero de nuevo el error puede ser grave si estas ideas se extrapolan al ámbito del combate, como sucede a menudo. No debemos olvidar que, como nos explica Funakoshi, el hikite tiene un significado y una aplicación concreta y a la hora de pelear no podemos pensar que es correcto colocar una mano en el costado, la mano que “no se utiliza”… tenemos dos manos y por tanto dos armas y en una pelea se deben utilizar las dos, sería absurdo no hacerlo. Como decía el famoso samurai Musashi Miyamoto: “Es una tontería morir con una espada todavía en la vaina”.
Este ejemplo nos puede dar una idea de por qué las “artes marciales tradicionales” pueden perder su eficacia: al no ser entendidas, o peor, al ser entendidas incorrectamente.

Por otro lado, las enseñanzas del Maestro Motobu Choki, el gran luchador, son siempre más que interesantes. Dejando al margen que según Motobu “es necesario beber alcohol y buscar otras actividades humanas divertidas”, sabemos que su Karate era ciertamente efectivo y estaba fundamentalmente basado en el estudio de un kata: Naihanchi (Tekki Shodan). Un kata extremadamente importante en el Karate tradicional, repleto de aplicaciones muy efectivas (como no podía ser de otra manera) y que sin embargo, con sus técnicas y desplazamientos laterales, en el Karate moderno no se entiende en absoluto (como tantos otros) y es visto como simplemente un kata muy poco atractivo.

En las palabras de Motobu encontramos, además de consejos muy específicos para peleas reales, también una clara denuncia de algunos malentendidos en el Karate:
– “Karate es Sente” (iniciativa).
– “Bloquear con una mano y después contraatacar con la otra no es verdadero bujutsu” (artes marciales).

El Karate moderno, juzgado objetivamente desde el punto de vista tradicional o marcial, tiene ciertas deficiencias, es incompleto en algunos aspectos importantes y es necesario que seamos un poco auto-críticos para poder darnos cuenta de ello, ya que identificar el problema es siempre el primer paso para poder solucionarlo.

Mabuni nos da la solución: “Aquellas personas que verdaderamente están pensando en el futuro del Karate no deberían mantener una mente cerrada y limitarse ellos mismos a aprender sólo una concha vacía, sino que deberían esforzarse por estudiar el arte completo”.

El Karate moderno tiene tanto mérito como cualquier otro deporte o disciplina, el problema está en que muchas veces las percepciones y los conceptos están distorsionados, confundidos y no es lo que muchos piensan que es o debería ser el Karate.
Si sabemos y entendemos qué es lo que queremos hacer y qué es lo que estamos haciendo, cualquier forma de hacer Karate es respetable y encomiable. Pero las ideas deben estar claras y si no lo están, al menos debemos intentar aclararlas.

Mi convicción a día de hoy es que el futuro del Karate pasa por una vuelta a los “orígenes”, al Karate de Okinawa, al Karate del siglo XIX y principios del XX, al Karate de los maestros que entendían profundamente lo que estaban haciendo, a un Karate que era equilibrado, saludable y efectivo… y que desea volver a serlo. Veo una clara tendencia en esa dirección.